La Albiceleste sigue viva entre talento y sospechas
Argentina ya está en los cuartos de final después de un partido ante Egipto que dejó dos lecturas muy claras. Por un lado, otra actuación enorme de Messi en una noche límite. Por otro, una nueva discusión arbitral con alcance mundial por el gol que anuló el VAR y por el penalti que Egipto pidió antes del tanto decisivo de Enzo Fernández.
El encuentro resumió bien la imagen que acompaña a la Albiceleste en los últimos grandes torneos. Argentina cuenta con el futbolista más influyente de esta etapa mundialista, pero también carga con dudas constantes por decisiones arbitrales que sus rivales consideran favorables.
Messi volvió a sostener al equipo cuando el escenario era crítico. Argentina perdía 0-2 y parecía cerca de despedirse del torneo. En ese momento apareció su jerarquía, su pausa y su golpe competitivo. Ya suma 8 goles en este Mundial y 20 en la historia de la competición, una cifra con la que dejó atrás a Miroslav Klose.
El VAR vuelve a sonreír a Argentina
La polémica creció porque las acciones revisadas quedaron en una zona muy fina de interpretación. En este torneo, el VAR intervino tres veces en partidos de Argentina, ante Austria, Jordania y Egipto. En todas esas ocasiones, la resolución terminó favoreciendo a la selección sudamericana.
El arbitraje de Letexier también quedó bajo discusión. Desde Egipto se interpretó que el colegiado fue permisivo en las jugadas que podían castigar a Argentina y mucho más estricto en las que beneficiaban a la Albiceleste. Esa sensación provocó una reacción dura de jugadores, cuerpo técnico y federación.
La Federación Egipcia decidió elevar una queja formal ante la FIFA por el arbitraje. El malestar no se limitó al resultado. En Egipto consideran que varias decisiones influyeron de forma directa en el desenlace de un partido que tenían muy encaminado.
El gesto de Hossam Hassan abre otro debate
Una de las escenas más comentadas llegó en los minutos finales. Hossam Hassan, seleccionador egipcio, fue amonestado por protestar y, todavía muy alterado, levantó los brazos y cruzó las manos. Sus asistentes trataron de taparlo de inmediato, mientras él intentaba repetir el gesto.
La imagen admite varias lecturas. Una interpretación apunta a que Hassan quiso denunciar el arbitraje como si se sintiera esposado, en referencia a un posible robo deportivo. Otra lectura conecta el gesto con el protocolo de la FIFA que usa los brazos en forma de X para señalar un presunto episodio de racismo o discriminación.
Ese protocolo fue aprobado por unanimidad en el 74.º Congreso de la FIFA, celebrado en Bangkok en 2024. La idea era crear una señal universal y fácil de reconocer dentro del campo. Aun así, no consta que Hassan hubiera sufrido un incidente de ese tipo desde la grada ni por parte de jugadores argentinos.

















