Uno, dos y tres. Lionel Messi volvió a responder en el escenario más grande y lo hizo para apagar las dudas de quienes todavía miraban más su edad que su fútbol. El argentino regaló otra noche enorme con tres goles, su primer hat trick en un Mundial, y alcanzó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico del torneo, ambos con 16 tantos.
Argentina ganó con autoridad y empezó a recordar a todos por qué no puede quedar en segundo plano entre los favoritos. Francia y España llegaban con mucho ruido alrededor, pero este equipo tiene a Messi y también mucho más que Messi. Hay una estructura firme, talento en casi todas las posiciones, carácter competitivo y un grupo que sigue creyendo en su líder.
Argentina muestra argumentos de candidato
Hablar de bicampeonato todavía parece grande, porque es muy difícil repetir una Copa del Mundo. En el fútbol moderno casi nadie lo logró. Italia lo hizo en 1934 y 1938, y Brasil en 1958 y 1962. Por eso, si Argentina quiere meterse en esa lista, necesita noches como esta.
El equipo de Lionel Scaloni volvió a enseñar solidez. Tiene futbolistas de alto nivel en casi todas las líneas, aunque quizá le falten laterales de primerísimo escalón. Aun así, compensa con convicción, orden y una idea clara. Es un bloque que sabe competir y que, cuando Messi aparece así, cambia por completo la sensación del partido.
El inicio tuvo dos goles anulados. Primero a Messi, tras un gran pase de Lautaro Martínez, que entró por el tocado Julián Álvarez. Después a Chaibi, en una acción invalidada por fuera de juego milimétrico. Argelia dejó una buena imagen en ese tramo, con futbolistas de buen pie y más argumentos que otros rivales del torneo.
Messi abre el camino en una noche especial
Poco a poco, Argentina se acomodó alrededor de la pelota. El equipo empezó a circular mejor y encontró espacios. Un gran pase de Rodrigo De Paul abrió la jugada del golazo de Messi en el minuto 17.
Era el Messi de los 200 partidos con Argentina. El Messi de los 20 años desde su debut mundialista. El Messi de los seis Mundiales disputados. El de siempre, pero todavía capaz de parecer nuevo.
Argelia reclamó una plancha del capitán argentino. La acción fue imprudente, aunque no pareció intencionada. La amarilla habría tenido sentido. Pedir roja, más allá de la imagen congelada, parece una lectura exagerada dentro del juego.
El segundo golpe y una marca todavía más grande
La segunda parte comenzó como Argentina quería. Messi volvió a marcar y puso el 2 0 con la calma de siempre. Luca Zidane le dejó un rebote demasiado cómodo y el argentino no perdonó frente al arco.
El hijo de Zinedine Zidane tuvo a su padre en la grada y, poco después, evitó otro gol de Messi con una buena parada. Fue una de las pocas respuestas firmes del portero argelino nacido en Marsella.
Pero la noche ya pertenecía a Messi. Más tarde llegó el tercero, un disparo desde fuera del área con una precisión perfecta. Fue el gol que completó el hat trick y que llevó al argentino a la cima histórica de los goleadores mundialistas junto a Klose.
Kansas vivió otra página enorme de su carrera. Argentina volvió a soñar con un segundo Mundial consecutivo, algo que sería histórico en la era moderna. Y Messi, una vez más, fue el centro de todo.

















