El Real Madrid estuvo muy cerca de conquistar una nueva Euroliga, pero terminó cayendo por 92-85 frente a Olympiacos en una final marcada por la tensión, el desgaste físico y varias decisiones polémicas en los minutos decisivos.
El conjunto blanco compitió hasta el último instante en Atenas y llegó con opciones reales de empatar el encuentro, aunque un triple fallado por Andrés Feliz terminó cerrando las puertas del título.
El Madrid resistió ante uno de los favoritos
El equipo dirigido por Sergio Scariolo arrancó el partido con enorme intensidad defensiva y consiguió incomodar desde el inicio a las principales figuras griegas.
Sin embargo, Olympiacos respondió gracias al acierto ofensivo de Lyles y posteriormente de Evan Fournier, quien cambió el ritmo del encuentro con varios ataques decisivos.
A pesar de las dificultades ofensivas, el Madrid logró mantenerse dentro del partido gracias al trabajo defensivo de Andrés Feliz y la aparición de jugadores como Hezonja y Abalde.
Scariolo apostó por una rotación corta
Uno de los temas más comentados tras la final fue la gestión de minutos por parte de Sergio Scariolo.
El técnico italiano redujo mucho la rotación durante el encuentro y varios jugadores importantes terminaron claramente agotados en el tramo final.
Mientras Olympiacos fue creciendo físicamente con el paso de los minutos, el Real Madrid perdió velocidad, frescura y capacidad para atacar el aro rival.
Además, algunos referentes ofensivos del conjunto blanco tuvieron una noche complicada desde el perímetro. Campazzo, Deck y Okeke terminaron el partido sin acierto en triples.
Andrés Feliz tuvo el empate en sus manos
Con el marcador todavía abierto en los últimos segundos, Andrés Feliz dispuso de un lanzamiento exterior que habría igualado el partido.
El base dominicano, que realizó un enorme esfuerzo físico durante toda la final, no consiguió convertir el triple y Olympiacos aseguró definitivamente la victoria.
Pese a la derrota, el Madrid mostró carácter competitivo hasta el final y dejó una imagen muy sólida durante toda la Final Four.
Las decisiones arbitrales generaron polémica
La actuación arbitral también se convirtió en uno de los temas más discutidos tras el partido.
Aunque el encuentro se desarrolló con normalidad durante gran parte de la final, varias decisiones en los minutos finales provocaron molestias dentro del entorno madridista.
Algunas acciones revisadas por el videoarbitraje terminaron favoreciendo al equipo griego y aumentaron la sensación de frustración en el lado blanco.
Aun así, Olympiacos logró aprovechar mejor los momentos decisivos y terminó levantando el trofeo europeo después de una final muy igualada.


















