Dominio absoluto desde el inicio con defensa asfixiante
El Real Madrid de Sergio Scariolo mostró su mejor versión en el Roig Arena y aplastó sin piedad a Unicaja en semifinales de la Copa del Rey. El equipo blanco salió con furia contenida y golpeó directo como Mike Tyson en su mejor época. No hubo dudas ni contemplaciones contra el campeón malagueño que apenas una semana antes había complicado el partido en el Martín Carpena.
Al descanso Unicaja ya estaba roto en la lona con solo 28 puntos anotados. Tavares condicionó todo desde el inicio con su presencia interior mientras Trey Lyles aportaba veneno silencioso en ataque. Theo Maledon aceleró el ritmo y un parcial de 14-0 dejó temblando al rival. La revancha de la final perdida en Las Palmas estaba en la mente de muchos y sirvió de acicate perfecto.
Unicaja llegó sin Sulejmanovic ni Cobbs y con Duarte completamente neutralizado por Abalde. El equipo de Ibon Navarro se vio frustrado y maniatado sin rastro de su identidad habitual. La reinvención malagueña con fichajes de mercado y bajas importantes no encontró respuesta ante un Madrid que se multiplicaba en defensa y corría sin parar.
Segunda parte sin historia y récord de humillación
El segundo tiempo no cambió nada. Unicaja perdió incluso el orgullo que quedaba en el fondo de la mochila. Sin acierto ni ánimos perdía balones constantemente mientras Madrid disparaba flechas desde todas las posiciones. Deck Hezonja y Llull elevaron la diferencia hasta lo sonrojante con 69-34 en un momento del partido.
El Roig Arena hacía la ola mientras los dos equipos intercambiaban canastas esperando el final. La fiesta de la Copa nunca para pero esta vez fue un monólogo blanco. El marcador final de 94-57 dejó una máxima diferencia que hará desempolvar los libros de récords y confirmó la evolución defensiva del Madrid que tanto se cuestionó en enero.
Scariolo avisó antes del viaje a Valencia que se acercaba lo que siempre le ha gustado. Ahora el equipo construido a lo grande buscará la final este sábado contra un Valencia Basket amenazante que llega con argumentos ofensivos y el apoyo de las tribunas. La Copa del Rey entra en su hora de la verdad y el Madrid parece listo para reconquistar el título.


















