Orgullo por un equipo subcampeón y muy unido
En su segundo año como capitán, David Ferrer ha llevado a España al subcampeonato de la Copa Davis y destaca por encima de todo el ambiente del vestuario. Habla de unión, apoyo mutuo y de un grupo humano que le ha hecho revivir sensaciones de cuando era jugador.
Ferrer reconoce la tristeza por perder la final ante Italia, pero pesa mucho más el orgullo. Cree que sus jugadores lo dieron todo y que la forma en la que compitieron justifica sentirse muy satisfechos con el trabajo realizado esta temporada.
El crecimiento de los jugadores y la experiencia del capitán
Ferrer considera que estos días han servido para que los jugadores se crean de verdad lo buenos que son. Han competido bajo máxima presión, en una final de Copa Davis, y lo han hecho como “auténticos campeones”, quedándose muy cerca de la sorpresa.
Pone como ejemplo a Jaume Munar, de quien dice que ya ha dado un paso adelante este año, incluso en indoor. Explica que ahora conoce mejor a todos, que hay más feeling con el grupo y que la experiencia de estos dos años como capitán le ayuda a gestionar mejor lo que necesita cada jugador.
Futuro, nueva fórmula y la próxima generación
De cara al próximo año, Ferrer insiste en que siempre hay que mejorar y evolucionar. Su gran objetivo es encontrar “otra manera diferente” para reunir a los mejores jugadores posibles en la selección y mantener el nivel competitivo del equipo.
También mira a la nueva generación, con nombres como Martín Landaluce y Rafa Jódar, a quienes le gustaría ver debutar en la competición. Haber sido finalistas les evita la eliminatoria de febrero y les deja a un paso de otra fase final, donde, con un equipo completo y si está Carlos Alcaraz, el nivel del grupo subiría todavía más.


















