Álvaro Arbeloa vivió un estreno traumático como entrenador del Real Madrid al caer eliminado de la Copa del Rey ante el Albacete (3-2) en octavos de final. El conjunto blanco quedó fuera del torneo en una noche fría y con niebla en el Carlos Belmonte, apenas 30 horas después de que Arbeloa asumiera el cargo tras la salida de Xabi Alonso.
El Albacete, 17º de Segunda División, remontó y castigó las carencias madridistas ante 16.000 espectadores. El Madrid viajó en vuelo corto desde Barajas, pero mostró el mismo fútbol espeso de los últimos meses pese a los ejercicios intensos de Antonio Pintus, recién reincorporado como preparador físico.
Desarrollo del partido y decisiones tácticas
Arbeloa optó por una mezcla de suplentes y titulares como Vinícius Júnior y Fede Valverde. El joven de 19 años Jorge Cestero destacó en su primera titularidad con criterio y energía en el centro del campo. Sin embargo, el equipo sufrió atrás y encajó tres goles, con el definitivo en el minuto 94.
El técnico permaneció impasible en la banda, manos en los bolsillos y traje impecable, sin gritos ni indicaciones visibles incluso tras el gol que evidenció la fragilidad defensiva.
Tras el partido, Arbeloa asumió toda la responsabilidad: “Si alguien es culpable de esta derrota soy yo”. Defendió su convocatoria y aseguró que repetiría la alineación “una y mil veces”. Elogió a Vinícius por su compromiso, pero el vestuario mostró autocrítica dura. Dani Carvajal admitió que la plantilla ha “tocado fondo estrepitosamente”.


















